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CUÁN DIFÍCIL ES PONERSE DE ACUERDO CON UNO MISMO Y QUÉ COMPLICADO RESULTA LLEGAR A UN ACUERDO CON UNO MISMO

 

A 22 de mayo de 2015. Difícil

 

Diversos caminos recorren mi alma. Multitud de anchas vías parten de mi ser en todas las direcciones. Mis mentes alzan el vuelo sobre multitud de orientaciones. Pero siempre en todos los casos es mi voluntad, mi fe, mi inconsciencia o mi conciencia, quien decide que camino recorrer, qué dirección tomar, que orientación elegir. Y, solo mi conciencia o inconsciencia, elige con que carácter y personalidad, me propongo forjar mi presente y futuro. Y tan solo mi conciencia o inconsciencia, es la que decide la razón que guía mis pasos firmes o vacilantes. Y con tan solo mi conciencia o inconsciencia, me basta para crear orden y extraviarme en el orden, para adentrarme en el caos, para volver a extraviarme de nuevo en el caos. Porque es más fácil regresar al orden, después de haberse sumergido profundamente en el caos hasta ahogarse, que vivir cómodamente establecido dentro del caos guardando el orden, la compostura y las formas. Porque este mundo creado sobre muchos mundos, planos dimensionales de existencia, son los que también me forman escalonadamente (evolutivamente) a mí, y, a tantos mundos o planos de existencia, tantas mentes, una para cada mundo, y una mente personal y colectiva para cada mundo o plano dimensional de existencia. Y si a cada mente personal de cada plano de existencia, le añadimos la influencia de las demás mentes colectivas que conviven en ese determinado mundo o plano dimensional de existencia, ya tenemos el orden perfecto del caos ordenadamente asentado e instalado confortablemente, como la mayoría de los seres humanos viven cómodamente instalados en nuestro mundo general, disfrutando confortablemente del caos maravilloso de nuestras actuales realidades de Sodoma y Gomorra. Pero por un momento que puede durar una eternidad, voy a abandonar vuestros caos, para adentrarme en mi cacao mental, porque prefiero mejor llamarlo así, que llamarlo caos, porque caos ya es el resultado de muchas mezclas, y el cacao, todavía podemos mezclarlo con café, con leche, con azúcar, con nata, o convertirlo en chocolates, helados, pasteles, etc. Por lo que tantas mentes como mundos hay en mí ser, tengo que resumir una mente común, una personalidad común, un pensamiento común, una voluntad común, una razón común, un ver y oír común, y un sentir común. O también por un caos común, o mejor, por un cacao común. Porque mi ser, está formado, por el mundo y plano dimensional mineral, por el mundo y plano dimensional vegetal, y por los varios mundos y planos de vida, que van desde los virus, bacterias, células, y distintos grados animales, hasta llegar al mundo y plano animal de la Imagen de Dios, y luego por último, al mundo o plano dimensional más espiritualmente evolucionado y más perfecto, que nos conforma y que es el de la Semejanza de Dios. Todos estos mundos forman mi ser y resumen lo que realmente soy. Y, muchas son las modas y tendencias actuales, filosóficas o religiosas, que nos invitan e incitan, hacia maravillosas técnicas de relajación, meditación, etc., y de adulación a nuestros yoes interiores, y, muchos son los incautos y burros, que ignoran que en nuestro interior viven más ignorantes, asesinos, ladrones, mentirosos, hipócritas, egoístas, y delincuentes y maliciosos de todo tipo e índoles, no solo de nuestras actuales generaciones, sino incluso de todas las generaciones anteriores, e incluso de algunas generaciones del futuro, pero que aunque sean del futuro, no quiere decir que sean buenas, razonables, o adecuadas. Y, si vosotros vais a un río, o a la costa marina, donde abunda un determinado banco de peces, ¿qué creéis que será lo que más fácilmente pescaréis, lo que abunda, o algún pececillo, que pasaba circunstancialmente por allí, y sin hambre, y sin acercarse a vuestros anzuelos con carnada que jamás este pez mordería? Por esto es que os digo, que estas personas suelen contactar con sus afines del pasado, del presente o del futuro, y es por este grave motivo, que estas personas no suelen cambiar su forma de ser o de vivir, para mejorar el bien común de la humanidad, porque, adoptan dichas personalidades y posturas de vida, que tenían los anteriores o actuales delincuente y maliciosos de todo tipo. E, incluso llegan mucho más atrás con o sin drogas, descendiendo hasta la escala evolutiva o planos dimensionales de existencia que componen el ser humano, hasta los planos dimensionales animales, vegetales o minerales, de tal manera que, unos se creen que son águilas, otros lobos, otros se sienten y comportan como cerdos, perros o ratas, y otros se identifican con árboles, plantas, etc., y, otros lo hacen con piedras preciosas de todo tipo, etc. Y, hablando de estas técnicas, con o sin drogas (aunque a mí se me ha tachado de imbécil o ignorante, por decirles que no se debía utilizar drogas ilegales e incluso legales, en ninguna circunstancia de la vida, y menos para relajamientos, concentraciones, meditaciones, o entrar  en nuestros otros mundos o planos de existencia. Mundos de existencia que todos piensan y creen, que están fuera de nosotros y no  dentro). Pues como antes decía de estas diferentes técnicas, son muchos los que creen que es fácil encontrar y hallar, la paz interior. Pero esto, tan solo es, un débil reflejo de nuestra conciencia. Pero esto tan solo es, un fugaz destello en la obscuridad, donde en su infinitud vibra nuestra compleja inconsciencia vital. ¡Cuán difícil es ponerse de acuerdo con uno mismo! ¡Qué complicado resulta llegar a un acuerdo con uno mismo! Y cuánto más difícil es, y cuanto más complicado resulta, ponerse dos o más seres humanos de acuerdo, y encontrar un ver y oír común, un sentir común, un pensar común, y, hallar una razón en común y tener un sentido común. ¿Cómo pretendemos convivir todos los seres humanos en paz, en armonía y orden, si somos virtualmente incapaces de hacerlo con nosotros mismos, y ni siquiera sabemos hacerlo imaginariamente? ¿Cómo vamos a lograr saber los seres humanos, lo que es la paz, si vivimos en constante guerra interior y salimos continuamente derrotados ante minerales, virus, bacterias, células, órganos y multitud de diferentes personalidades de infinitud de mentes, que nos componen? ¡Pero lejos de buscar la verdad que nos hará libres de toda guerra interior, de toda enfermedad, de todo caos, de todo desorden, una y otra vez, enarbolando nuestras banderas, nos decidimos valerosamente por el enfrentamiento y la guerra, contra los minerales que nos componen, contra los virus y bacterias que nos componen, contra células y órganos que nos componen, contra todas las emociones, sentimientos, pensamientos, deseos y pasiones, que nos componen, contra todas las enfermedades que nos componen, contra todo el desorden que nos compone y contra todas las dudas e ignorancia que nos compone! ¡Este es el inmenso error con el cual construimos nuestra realidad de cada instante de nuestras vidas! ¡Esta es la monstruosa mentira con que esculpimos diariamente una realidad en común! ¡Y, estas son las bárbaras realidades donde enfocamos cotidianamente nuestros ojos, oídos, emociones, sentimientos, pensamientos, deseos y pasiones! ¿Qué podemos parir? ¿Qué daremos a luz? ¿Cuáles van a ser nuestros frutos? ¡Pues para saberlo, tan solo tenemos que observar a nuestro alrededor, y ver, y oír, y sentir, y pensar! ¿Qué es lo que veis, oís, sentís y pensáis, de todo lo que nos rodea, de lo que parimos, de todo lo que damos a luz, de todo cuanto hacemos, y producimos? ¿Cuáles son nuestros frutos? ¿Estamos satisfechos y nos complacen nuestros frutos, o, nos amargan, nos angustian, nos torturan y matan toda esperanza de un mundo en paz, y en armonía y en orden? ¿Quién tiene la culpa de que nuestros frutos sean lo que son? ¿Quizás, acaso y tal vez, los ricos, los empresarios, los poderosos, los políticos, sindicalistas, los religiosos, etc.? ¿Acaso, tal vez y quizás, las emociones, sentimientos, pensamientos, pasiones y deseos, de la inmensa mayoría de nosotros, no ha sido, no es, o no pretendemos que sean así, igual que la de todos estos? ¿Todavía podemos seguir pensando que los culpables de todo, tan solo son unos cuantos? ¡”El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra (Jesucristo)”, o, el que crea que está limpio de todo mala emoción, o sentimiento, o limpio de todo mal pensamiento, pasión o deseo, dé un paso al frente! ¡Porque yo no lo haré! ¡Y, el que lo haga será un mentiroso, un hipócrita y un cobarde! ¡Porque tan solo el santo de Jesucristo (comparado con nosotros), tuvo el valor para reconocer que, bueno y santo, solo era Dios!

 

¿Pero, por qué os digo estas cosas, que parece que no os interesan? Porque vosotros buscáis vuestra santidad interior, tratando de apaciguar vuestros minerales, vuestros estados vegetales o vegetativos, y tratando de apaciguar o contentar pacíficamente a todos los virus, bacterias, etc., virtudes y enfermedades, que os componen. ¿Todavía seguís creyendo que este camino interior es el más acertado, y que lograréis la paz en vuestra corta vida, o en esta generación, con los virus, bacterias, y células, etc., que en cuestión de días evolucionan en distintas generaciones? ¿Pactareis una tregua o paz, con la generación de virus y bacterias, etc., de este momento? ¡Porque, ya no serán las mismas generaciones de las próximas semanas o meses! ¿Con quién o con qué generación de vida interior, entonces pactareis una tregua o paz? Porque tan claro como el cielo azul y la noche estrellada, que no alcanzareis más que treguas y paces, en vuestro interior, entre derrota y derrota, mientras se recupera el aliento y las fuerzas. Porque al igual que cuando nuestras casas están ya construidas, y firmes en sus cimientos, no buscamos que la lluvia o el viento, las derriben tumbándonos relajadamente en nuestras camas, sino limpiando y desviando los cauces y arroyos, lo más posible, y protegerlas con barreras de ciclones, tornados, etc. ¿Cómo es que pretendemos ser tan ilusos de hallar la paz entre todos los hombres, buscándola primeramente dentro de nosotros mismos, que ya estamos construidos y constituidos, y no buscarla (la paz) fuera de nosotros, hallarla entre todos los seres humanos, entre todos, los unos con los otros? ¡Pues tan claro como el cielo azul y la noche estrellada, que nos será imposible hallar una paz interior duradera, una salud física, mental y espiritual verdaderas, mientras no hallemos la sanidad exterior entre todos los seres humanos, y, mientras no hallemos la paz exterior entre todos los seres humanos. Puesto que tenemos y, disponemos conscientemente de cada instante, cada momento, todo el día, los días, las semanas, los meses y los años, de toda y cada generación para lograrlo!  ¿Pero en que nos basaremos, o por qué nos guiaremos en común para lograr un entendimiento, llegar a un razonamiento, o, a un pensamiento en común? ¡Por mucho que miremos a nuestro interior, tan solo hay una respuesta! ¡Dios! ¡Por mucho que miremos a nuestro exterior y alrededor, hacia las nubes, hacia los océanos inmensos, o hacia las estrellas de todos los cielos, tan solo existe una respuesta! ¡Dios! ¡Y, por mucho que pensemos, reflexionemos, especulemos, cavilemos, recapacitemos, discurramos, deliberemos, o inventemos, etc., tan solo entre miles de millones y miles millones de resultados de todas estas conclusiones, todas, absolutamente todas, se hayan resumidas en los Diez Mandamientos de la Ley de Dios. Porque los seres de otros mundos mucho más perfectos que nosotros, ya han descubierto tras la evolución de sus generaciones, que estas son las Leyes Universales, que pueden conseguir que los seres más inteligentes y que ya han alcanzado ciertos niveles  de evolución, puedan vivir en paz, sin aniquilarse o aniquilar todo cuanto les rodea, como si de una enfermedad mortal se tratase, y, las Leyes Universales (Leyes de Dios), es el único camino que conduce a la vida más inteligente, hacia la verdadera cordura, y hacia el orden y la armonía, para alcanzar el disfrute de una vida propia y común, sosegadamente placentera. ¡Todo lo demás sobra, está demás, y son sobras de los demás, y son mentiras, son engaños, pero sobre todo, es engañarnos a nosotros mismos! ¡Porque en principio donde nacen y tienen su origen todos nuestros conflictos, problemas, enfermedades, etc., personales y sociales, es dentro de nosotros mismos, sin embargo, donde se resuelven y tienen su solución, es afuera, en nuestro entorno y con los demás seres humanos!

Cristo Maestro Andar.

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