-BUSCANDO LA ALEGRÍA ENCONTRÉ LA TRISTEZA Y AL HUIR DE LA TRISTEZA ENCONTRÉ LA SOLEDAD Y AL ESCONDERME DE LA SOLEDAD HALLÉ A DIOS-

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A 21 de julio de 2013.

Buscando la alegría encontré la tristeza y al huir de la tristeza encontré la soledad y al esconderme de la soledad hallé a Dios.

Hola hijos míos.

 

Buscando la alegría recorrí largos y sinuosos caminos y encontré la tristeza que me abrazó tan fuertemente que jamás de mí se separó. Sin embargo esta compañera de camino jamás me enamoró, por lo que siempre que podía, buscaba profundas y místicas excusas para distraerla y en tanto me escabullía por inmensos prados verdes, escarpados montes donde furiosamente me arrojaba contra las malezas casadas con despiadados zarzales o tojos, que se enamoraban de mi piel y de mi sangre. Y en tanto se disputaban ese botín de guerra, yo salía victorioso corriendo enajenado hacia las desiertas playas salvajes, saltando de roca en roca, desafiando al vacío en línea recta, porque abajo estaban los cortantes y puntiagudos escollos acariciados por las enfadas olas. Mientras tanto, y sin apuntarme ningún tanto, proseguía mi vida persiguiendo inquietudes y buscando desesperaciones, y respirando aires de templados mares aromáticos e interminables horizontes sin fin, donde mi alma volaba y en el infinito de mi ser eterno me escondía, para que esta amarga y pesada realidad, jamás pudiese encontrarme a pesar de que siempre que miraba atrás, ella me perseguía, de forma tan pertinaz, que en el cielo azul y la noche estrellada no había sitio donde descansada y dispuesta me aguardara ligera, para llevarme a la cama fría de compañía y desierta de gozo y caricias. Y esto me causaba un efecto de nido abandonado donde no había rumor de cariños y placeres, sino lo de siempre. Y siempre era un lecho construido con todos mis pesares y soledades y que al acostarme sobre el colchón sin fondo limitado, me arrastrarían sin piedad a todas mis desesperanzas. Y al taparme con las ropas, me imaginaba que me envolvía entre suspiros de ansiado hogar y refugio de todos mis males. Aunque esto no fuese posible porque el abrigo de sabanas y mantas se volvían transparentes y porosas, por donde se escapaba mi calor y mis fuerzas, y entraba el frío de las obscuras angustias y el temor de un nuevo día. ¡Oh mi Dios, cuánto durará esta condena y cuando me librarás de esta prisión donde los carceleros son todos mis supuestos semejantes! ¡A dónde ir si mis supuestos semejantes buenos o malos, conspiran consciente o inconscientemente contra mí, por saber o intuir que yo traigo el cambio que les removerá de sus acomodados encasillamientos sociales y posturas reumáticas a que les ha acostumbrado el devenir de los milenios y las generaciones! ¡Dios mío, parece que tan solo existas para mí, porque los supuestos semejantes que se dicen y proclaman al mundo de creyentes y religiosos, al buscarte en sus corazones tan solo encuentran ánimo de lucro, y profundos deseos de egoístas gozos, maliciosas pasiones, imaginarios placeres y satisfacciones animales! ¡Oh mi Dios, a mí me llaman loco porque les asombra de temor que sea verdad lo que de Ti digo y que realmente tú existas, y dejes de ser una inalcanzable utopía, o un caprichoso deber, o una fingida fe amoldada a sus amañadas moralidades y éticas! ¡Oh mi Dios, me apartan, me marginan, me persiguen, pensando que si me anulan o sacan de este mundo, Tú también quedarás relegado al futuro de las esperanzas, sueños e ilusiones, donde te colocan en sus altares, en todo tipo de altares donde desviar su fe y su atención de Ti, y te esconden detrás de todo tipo de idolatría, poniéndote el rostro de sus santos que disculpan todos sus defectos y ruines quehaceres mundanos, cual si fueran simples animales inteligentes vestidos con lindos o haraposos ropajes, y convirtiendo en santos todos sus interesantes negocios que avivan las ansias profundas de unos corazones llenos de codiciosos fangos de algas y hongos, con que alimentan sus almas e hijos, y elevando por encima de Ti a todo afán de dinero y posesión material. Y asentando y acumulando sobre Ti, para que no se te vea, a sus esposas, hijos, familias, casas, aldeas, pueblos, regiones, países, o las recién elevadas a sus altos altares, las Bestias Apocalípticas de la ONU, OTAN, y otras que las contrarresten, para así tener enemigos reales o imaginarios con que disculpar sus guerras, sus rapiñas, sus abusos de poder militar, sus abusos de poder social, sus asesinatos, y todas las ruindades con que maquillan alegremente con acostumbradas sonrisas su cotidiana corrupción y positivo egocentrismo!

 

Y en tanto pasaban los años, buscando la alegría encontré la tristeza y al huir de la tristeza encontré la soledad y al esconderme de la soledad hallé a Dios. ¡Hay pobre de mí! ¡Hay! ¡Hay pobre de mí! ¡Oh mi Dios pobre de mí! ¡Oh mi gran Dios, pobre de mi gran ignorancia, pues al hallar el tesoro más grande, más bello, más anhelado y codiciado por todo ser viviente, ignoraba, no sabía, no comprendía, que era esa inmensa tempestad de hostilidad, y furiosa y silenciosa guerra, que se desataba en todo cuanto me rodeaba, vivo o aparentemente muerto! Y desde entonces mi Dios, traté de ignorarte y de ti esconderme, y así poder engañar a toda maldad escondida en cada cosa, en cada ser, en toda naturaleza, que al descubrirme me retaba, me tentaba, me ponía a prueba, hasta el límite de mis fuerzas, hasta el límite de mis capacidades físicas, mentales y hasta el límite de mi poca fe. ¡Hay Dios mío que desgracia, pobre de mí! Pues no encuentro compañeros de camino con quien compartirte, pues todos en su gran ignorancia te temen, y temen que les quites lo que son y lo poco que tienen en sus almas vacías de pureza y dignidad. Porque no entienden que todo cuanto puedan poseer en este mundo, tan solo forma parte de sus emociones, sentimientos, pensamientos, pasiones, etc., porque jamás podrán llevarlo a ninguna otra parte, ni a ningún otro mundo, y que al fin todo se quedará donde está, y en este mundo. Y que no pueden comprender que no se pueden llevar en nuestras almas las cosas de este mundo. Sino que tan solo llevan nuestras almas las cargas emocionales, sentimentales, pasionales, etc., que son un peso, un lastre, que ocupa las bodegas de nuestras almas y que no sirven para alimentarnos en los otros mundos en los cuales proseguiremos nuestro viaje espiritual. Porque esta carga que transportamos tan solo es polvo, y en polvo nos convertiremos si seguimos alimentando nuestros espíritus de polvo, y no de alimentos emocionales, pasionales y sentimentales puros, sanos y dignos, con que se alimentan nuestros espíritus para no morirse de hambre. Pues los sentimientos, emociones, pasiones, y pensamientos alimentados con el polvo de la Tierra, producen acciones y comportamientos egoístamente animales y materialmente planetario. Y si esto es lo único que poseemos, tarde o temprano, en todo eso, nuestro espíritu convertiremos, y aquí como polvo para siempre nos quedaremos. ¿Acaso pensáis que tan solo sois el polvo de la tierra? ¡Yo sé que muchos, sobre todo los ángeles caídos saben e intuyen que solo son polvo, porque así es como lo sienten, y es como realmente se sienten al alimentar continuamente sus almas de polvo y en polvo se convertirán al final de sus vidas en el Juicio que viene! Pero también sé que otros muchos saben e intuyen que no tan solo son el polvo de sus cuerpos, sino que este es simplemente un traje con el cual están asistiendo a la ceremonia de esta realidad, para celebrar al fin que su larga espera ha valido la pena y reunirse con su Dios, primeramente con este traje de su cuerpo terrenal, del cual hemos estado quitando o intentando deshacernos del polvo del camino que se nos ha pegado a nuestro cuerpo animal, como es el polvo de todas nuestras maldades y pasiones egoístas, porque todos aunque lo hayamos o no pretendido, nos vemos salpicados y llenado del polvo, que al recorrer los caminos de nuestras vidas terrenales lo hemos añadido y respirado, porque precisamente la vida terrenal está formada con tierra. Tierra que cubre la piel y las venas de nuestros espíritus eternos.

 

¡Oh mi Señor de los mundos, como hacerles entender y comprender a mis semejantes que no eres tan solo un ideal místico, una utopía social, un sueño inalcanzable, un imaginario ser glorioso y poderoso, y que no eres tan solo el producto de una necesaria fe religiosa!

 

¡Oh Dios todopoderoso, como hacerles ver y oír a mis semejantes, que lo que les quiero comunicar no forma parte de mis intereses por venderles algo o nada, sino de comprarles las ganancias de todos sus males al presentarles tu rostro vivo y real!

Cristo Maestro Andar.

 

Acudid a la llamada de vuestro pastor, levantaos ovejas mías! 

 

¡Acudid a la llamada de vuestro Padre, despertad y levantaos hijos míos!

 

¡ACUDID A LA LLAMADA DEL DIOS DEL CIELO!

 

¡Manifestaros por la justicia social, por la igualdad social y económica, por la paz, por el amor, por la libertad y por vuestra felicidad, todos los domingos a las 13 horas por toda la Tierra! ¡Así se conocerán mis ovejas, mis hijos, mis santos, así se conocerán mis ángeles, así os reconoceré, y, así, sabré que me reconocéis, y, que, no os avergonzáis de mí, pues quien se avergüenza de mí, se avergüenza del bien, y, se avergüenza de todo lo que está Escrito en las Sagradas Escrituras, y, además se avergüenza de llevar parte de mi genética Divina, y, además es cómplice del mal que domina este mundo!

 

¡POR UN SOLO PAÍS, EL MUNDO! ¡POR UNA SOLA BANDERA! ¡POR UN SOLO IDIOMA! ¡POR UN SOLO DIOS!

 

Mandar a todo medio de comunicación, organismos, ONU, políticos, religiosos, iglesias, ONG, sindicatos, Internet, etc., nacionales e internacionales (Traducir a otros idiomas)

 

(Más información en: cristo.webblog.es, ungranmonte.wordpress.com, ungranmonte.blogia.com, ungranmonte.blogspot.com)

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